"Enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo" - (Paulo Freire)
"Cátedra Libre Educárcel": "Preparacion para la carcel"
Ultima actualización 9 de febrero de 2012.

lunes, 17 de noviembre de 2008

"Preparacion para la carcel"

(Publicado en "www.quilmespresente.com")


Los chicos que se encuentran internados en centros cerrados están acusados de delitos graves. El juez pudo sentenciarlos pero no penarlos hasta que no cumplan la mayoría de edad. En la mayoría de los casos, entonces, comienzan a purgar la pena al cumplir los 18 años de edad, cuando quedan a disposición del Servicio Penitenciario y son enviados a las cárceles. Sin embargo, mientras sean menores no debe estar en internado en situación de "castigo" por el delito cometido, sino para su tratamiento, observación y contención.

"Un chico alojado en un instituto debe tener resguardados todos sus derechos. Debe disponer de un acceso a la educación en igualdad de condiciones que otro niño que esté afuera del instituto, acceso a actividades formativas, una biblioteca, mucho espacio al aire libre, el tema es que los lugares de atención de chicos generalmente están diseñados como una cárcel y no se tuvieron en cuenta espacios de educación", cuenta Alicia Romero, del Comité Contra la Tortura de la Comisión por la Memoria provincial.

Sin embargo, Romero denuncia: "hay lugares donde los chicos pasan todo el día encerrados en las celdas y salen a recreación sólo por cinco o seis horas. Además solo pueden realizar una llamada telefónica por semana y cuando los familiares los van a visitar, el personal policial les hace una requisa humillante e innecesaria".

Según la integrante del Comité Contra la Tortura, el personal que atiende a los chicos en los institutos no tiene la formación adecuada para casos de emergencia, a la vez que muchas veces tampoco tienen los recursos necesarios para actuar en casos de incendio, tales como matafuegos y mangueras.

"Las celdas son igual a los buzones de las cárceles, sólo que están más limpias. Los sanitarios no tienen puertas y los chicos comen al lado del baño", dice Romero. "Cuando salen de las celdas, lo hacen en grupos de a cinco mientras el resto espera en encierro porque no hay personal suficiente para cuidarlos. Además, las sanciones de encierro absoluto son sin recreación y acumulativas, cosa que está absolutamente prohibida por la ley, por eso es que comúnmente se dice que estos institutos son la preparación para la cárcel", agrega.

Según la Comisión por la Memoria, se ha constatado que algunos chicos han llegado a pasar 30 días de encierro absoluto. "El problema es que con este tipo de medidas, cuando un menor vulnerado es violento, se termina generando más violencia", expresa la integrante del organismo, quien explica que otro problema a considerar es que hay chicos enviados a lugares muy alejados de su hogar y que por eso su familia no puede venir a visitarlo.

"En febrero de este año se ahorcó un adolescente en el instituto de máxima seguridad de La Plata Almafuerte y el Estado debe hacerse responsable de eso. El Estado no lo colgó, +pero qué hizo para evitar el suicidio de ese menor_ Ese chico pasaba una gran angustia por la abstinencia a las drogas, estaba muy violento y necesitaba una contención médico-psicológica especial", dice Romero.

Respecto a la condición edilicia de los centros cerrados, el Comité Contra la Tortura pidió en octubre la clausura de uno de los tres institutos de esas características en la Provincia, en Pablo Nogués, Malvinas Argentinas. "Constatamos que salía agua del piso y de las paredes y que los baños estaban tapados y flotaban aguas servidas por todos lados", dicen desde la entidad.

Por su parte, el defensor oficial del Fuero de la Responsabilidad Juvenil de La Plata, Ricardo Berenguer, explica que en los institutos "no realizan actividades, los talleres de formación laboral están vaciados, no hay programas alternativos a la privación de la libertad ni de promoción y protección al menor. Los chicos viven una situación de encierro permanente, a veces peor que la de los adultos, y su escolaridad se reduce a dos clases por semana de una hora y media".

El letrado aclara que si bien el nuevo sistema provincial que se está instrumentando desde 2007 es altamente positivo, todavía "termina sancionando al chico por su situación de vulnerabilidad y no por el hecho cometido", estableciendo una situación de encierro a través de un criterio de peligrosidad. "El problema del sistema es que el juez dicta sentencia pero como es menor no se le puede aplicar pena, la pena empieza a regir a partir de los 18. Los chicos se quedan en esos institutos hasta que después pasan al servicio penitenciario", concluye.

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