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"Cátedra Libre Educárcel": Alto Índice de analfabetismo en cárceles. El 70 % de la población carcelaria del NEA no sabe leer ni escribir .
Ultima actualización 9 de febrero de 2012.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Alto Índice de analfabetismo en cárceles. El 70 % de la población carcelaria del NEA no sabe leer ni escribir .

Fuente: La República de Corrientes - Diario Digital.
 
Así lo reveló María Isabel Ribet, titular de la Modalidad “Educación en Contexto de Encierro”, del Ministerio de Educación de la Nación. En Corrientes, el plan se implementa hace más de dos años e incluye a casi 600 personas privadas de su libertad. 
 
Un informe realizado por el Ministerio de Educación de la Nación reveló que el 70 por ciento de la población carcelaria de esta parte del país, es analfabeta. Asegura además que los registros se fueron achicando a la par del desarrollo del programa nacional de “Educación en Contexto de Encierro”.
En Corrientes, son más de mil las personas privadas de su libertad, condenados y procesados. Hace unos años, la cartera provincial educativa se adhirió al plan nacional de educación para revertir los altos registros de analfabetismo carcelario. Gracias a ello, aseguran, disminuyeron los porcentajes. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.
Los resultados del informe fueron revelados por María Isabel Ribet, una especialista del Ministerio de Educación. La mujer señaló que una tercera parte de los 14.200 presos argentinos no sabe leer ni escribir. Sin embargo, resaltó que esa cifra trepa al 70 por ciento en las cárceles del Noroeste y Nordeste argentino.
De esta forma, explicó la profesional, el 30 por ciento del total de los presos argentinos es analfabeto, mientras que las acciones destinadas a revertir esta situación se incrementaron en un 37 por ciento en los últimos años.
María Isabel Ribet es titular de la Modalidad de Educación en Contextos de Encierro del Ministerio de Educación, programa que se desarrolla en Corrientes hace más de dos años, y no dejó de destacar la carencia educativa en esta parte del país y la dificultad de revertir la situación pese a la puesta en marcha del plan con personal muy capacitado.
Ribet aclaró que en el 2005 el porcentaje de analfabetos llegaba al 32 por ciento, “pero gracias a las políticas del Estado, esa cifra descendió al 30 por ciento”. “Garantizar a todos la educación demanda un mayor esfuerzo de articulación entre distintas áreas del Estado”, comentó a la agencia de noticias Télam.
Asimismo, las estadísticas muestran que entre 2001 y 2005 en las cárceles aumentaron los inscriptos en un 23 por ciento en el nivel primario; un 29 por ciento, en el nivel medio, y el 57 por ciento en la formación para el trabajo.
Precisó, además, que más de la mitad de las 80.000 personas alojadas en cárceles, institutos de menores y centros de atención de adictos (el 70 por ciento de las cuales tiene entre 18 y 35 años) llegó a la situación de encierro sin haber desarrollado un oficio o profesión.

Dificultades
Ribet señaló también que en las cárceles, institutos de menores y centros de atención de las adicciones, a pesar de los esfuerzos, subsisten dificultades para que la persona en contextos de encierro acceda a la alfabetización o a la escuela debido a que la oferta educativa en esos lugares depende, muchas veces, “de las condiciones que ponen los mismos servicios penitenciarios”.
“Es común que en algunas cárceles permitan a los condenados y no a los procesados a concurrir a clase, y que limiten el beneficio a los que tienen buen comportamiento”, señaló al considerar esa decisión como “tremenda ya que la educación es un derecho universal contemplado por ley, más allá de las trasgresiones o la condición procesal de las personas”.
Asimismo, reconoció que “la continuidad de los estudios no siempre está contemplada cuando se traslada a un preso de un penal a otro, y que muy frecuentemente cuando un preso quiere dirigirse a clase no hay personal de seguridad para acompañarlo”.
“La pobreza también es localizable geográficamente en Argentina y aunque la población más vulnerable se inscriba y acceda a la oferta educativa en cárceles, es probable que registre un elevado fracaso escolar o deserte”, sostuvo Ribet.

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