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"Cátedra Libre Educárcel": Presas del teatro en Tucumán
Ultima actualización 9 de febrero de 2012.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Presas del teatro en Tucumán

Fuente: "Prensa de Frente".
15/09/2009
 
La Casa de Bernarda Alba entre rejas


En la obra de Federico García Lorca un grupo de mujeres viven el encierro y la opresión bajo el yugo de una madre que se impone exigiendo el silencio más absoluto. Al igual que en la ficción, las autoridades tucumanas silenciaron a las actrices que pretendían realizar esta obra. El mismo día que se disponían a estrenar la pieza, ensayada por casi un año en el marco del proyecto Nuevos Territorios de Expresión, fue prohibida por las autoridades del Instituto de Rehabilitación Santa Ester de Banda del Río Salí en el Complejo Penitenciario de Villa Urquiza.

Lo más llamativo es que este proyecto surgió a instancias del Ministerio de Educación tucumano, que en acuerdo con la Oficina de Cooperación de la Unión Europea con América latina “EuroSociAl”, y en el marco del Programa Nacional de Educación en Contextos de Encierro, alentaron la propuesta. En una primera instancia no sólo se trataba del taller de teatro sino que les propusieron participar de talleres de escenografía, iluminación, maquillaje y vestuario, pero esto nunca se concreto. En el programa además participan jóvenes de entre 18 y 21 años detenidos en la Unidad 5 de Jóvenes Adultos.

Fernando Korstanje, a cargo de la coordinación y gestión de los talleres, plantea que “lo que queríamos era hacer teatro dentro y fuera de las cárceles, y elegimos esa obra porque tiene personajes femeninos y se desarrolla en un ambiente similar al de una prisión, el de una madre que las tiene maniatadas, amordazadas, sin libertad. Las internas se engancharon muy fuerte con la obra, le incorporaron cosas de ellas a los textos y querían compartirla con el público; así que es muy difícil imaginar lo que es para ellas estar privadas de la libertad. Haber hecho semejante esfuerzo y que sin razones les prohíban el estreno, es muy injusto”.

La repsonsabilidad de la prohibición corrió por cuenta del gobierno provincial, aunque este se pasan la pelota de unos a otros funcionarios. La obra se iba a estrenar el 19 de junio en el penal y el 2 de julio en el teatro público Orestes Caviglia, pero cuando llegó la hora las autoridades del penal no dejaron ni que el coordinador, ni el director de la obra, Mariano Quiroga, ingresaran al establecimiento carcelario. “Los del Ministerio de Seguridad - de quien dependen las cárceles - le echan la culpa al Ministerio de Educación, los del Ministerio de Educación no dan respuestas muy claras, le echan la culpa a la gripe A, pero el 19 de junio nadie hablaba de suspender nada por la gripe. No hay una justificación y no hay una reprogramación, el gobierno no quiere hablar de censura, ni de prohibición pero tampoco acomoda una nueva fecha para el estreno” reclama Korstanje y señala que en el viernes 11 de este mes, presentaron más de mil firmas ante el gobernador a la espera de una respuesta.

“En las cárceles hay tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes”

Que Korstanje pudiera ingresar a la cárcel con una cámara era una de las cuestiones que más inquietaba a las autoridades. En la Unidad 5, donde se encuentran alojados los jóvenes de 18 a 21 años, muchos de ellos sin condena, los baños están colapsados y fuera de servicio. En cada celda viven entre 6 y 12 pibes que sólo disponen de un tacho de 20 litros para defecar y cuando se llena pueden recurrir a las bolsas de plástico que después tiran por la ventana que da al patio del penal. Tampoco tiene un comedor, almuerzan y cenan en las mismas celdas en las que pasan tirados gran parte del día, ante la absoluta indiferencia y falta de propuestas.

En la de mujeres los problemas edilicios no son tan extremos pero la arbitrariedad de las decisiones hace que exista un cartel en el que se afirma que no se puede ingresar “literatura subersiva”, frutas ni semillas de sandía para la huerta, ni sahumerios porque le molestan a la “Señora” (la Directora de la Unidad). Cuando Mariano Quiroga, director de la obra, en uno de los ensayos les dijo que hablaran más fuerte, estas mujeres conquistaron el derecho a gritar, y a reclamarle silencio a las guardiacárceles, por lo menos mientras estaban ensayando. Por eso para estas mujeres el teatro fue fundamental; “lograron entre ellas una cohesión que nunca habían tenido y lograron fabricarse un espacio de libertad dentro de la cárcel, tenían códigos comunes y sueños que traspasaban los muros y los barrotes. Se notaba que podían fabricarse un grito de libertad propio”, resume Fernando Korstanje e invita a sumarse a la campaña de adhesión por el estreno de la obra.

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