"Enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo" - (Paulo Freire)
"Cátedra Libre Educárcel": 2010
Ultima actualización 9 de febrero de 2012.

martes, 7 de diciembre de 2010

Proyectos de comunicación como estrategia para ser libres


Internos de diversos penales participaron en una jornada en la que exhibieron sus producciones gráficas, radiales y televisivas. Un ámbito que, en palabras de los protagonistas, les ayuda a seguir adelante.

fotografia 
 
TRABAJO EN GRUPO. Los internos de diferentes complejos penitenciarios intercambiaron sus experiencias.
     El derecho a la libertad de expresión es fundamental, por más que la persona se encuentre en un contexto de encierro. Por eso se realizó el Primer Encuentro Provincial de Proyectos de Comunicación en Contextos de Encierro, en el que participaron internos de los diversos penales de Mendoza. El Complejo Penitenciario San Felipe fue la sede para que cada uno de los grupos presentara sus proyectos comunicacionales, ya fueran radiales, gráficos o televisivos. Algunos llevan más de cincos años trabajando en la materia, pero otros esperan el visto bueno de las autoridades para concretar sus sueños. Pero todos coincidieron en algo: que la educación es una alternativa para cambiar su forma de vida y seguir adelante.

PRESENTACIÓN. Llenos de entusiasmo y ansias, los representantes de cada equipo fueron hablando de sus experiencias. En primer lugar, los internos de Almafuerte presentaron su pequeño multimedio. Con la radio escuela Aires de Cacheuta (FM 96.9), los internos contaron todo el proceso para concretar la puesta en funcionamiento. “Esto es el fruto del esfuerzo que se fue haciendo de a poco. Muchos lo hacemos por las ganas de cambiar la manera de pensar. Lo importante es hacer”, contó uno de los chicos que trabaja en la radio. Dentro de la programación se intenta dar respuestas a las inquietudes de los presos por medio de cuentos y programas de rock, automovilismo, deportes, humor, noticias, contenidos religiosos o recreativos, entre otros.

     También es utilizado como una herramienta para la integración social, como espacio cultural, formador y de expresión. Lo destacable es que ellos armaron desde los paneles divisorios del estudio en el taller de carpintería, teniendo en cuenta la acústica de la sala, hasta el cartel final y la puesta en el aire. En Almafuerte también está la televisión comunitaria con programación propia y las versiones televisivas de los formatos radiales. Luego expusieron los internos de la cárcel de Boulogne Sur Mer sobre sus programas radiales La fuga y El bondi, que se emiten por la radio de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), FM 96.5, y en la radio comunitaria La Mosquitera (FM 88.1).

      Los chicos ya llevan grabados unos 40 programas, a pesar de la falta de tecnología para desarrollar un mejor producto. “Queremos contar las cosas que nos pasan cotidianamente como personas. Además, casi siempre tenemos música en vivo”, contó Pipi, uno de los protagonistas.

OVEJA NEGRA. Otro de los proyectos que ya lleva cinco años, es la revista Oveja Negra, coordinada por Mauricio Martínez. Allí escriben los alumnos del centro de educación básica de adultos (CEBA) del Complejo Penitenciario San Felipe. Los redactores empezaron jugando a ser periodistas y terminaron desarrollando una publicación que es un ejemplo. En esta revista también colaboran las chicas de la Unidad 3 de El Borbollón para agregarle el aspecto sentimental a las narraciones. “Las mujeres somos así, más emocionales que los hombres.

     Por eso, casi siempre hacemos poesías desde el corazón. Todos somos capaces de empezar de nuevo y seguir adelante gracias al estudio”, señaló Aldana, luego de recitar una de sus creaciones. Finalmente, desde la penitencia de San Rafael, los chicos de El Mirador mostraron su trabajo, que incluye una diversidad de contenidos. Varios de los internos que conforman el equipo comenzarán las carreras universitarias de Derecho y Filosofía y Letras el próximo año. Paralelamente, están esperando la aprobación del proyecto de la radio Alas, del CEBA 3-123.

VOCACIÓN. Otro de los aspectos que se pudo observar en este encuentro fue la verdadera vocación de los docentes y coordinadores que día a día trabajan con los internos. Sebastián Sarmiento, coordinador de Tratamiento y director general del Servicio Penitenciario, fue quien medió para que se pudieran reunir y conocer los proyectos de los protagonistas. Sin embargo, Pablo Moreno, jefe de la División Educación de San Felipe, las docentes Marta Remón y Romina Cucchi organizaron el evento, que presentará antecedentes. “Queremos generar un espacio de interconocimiento de las diferentes propuestas comunicacionales que se desarrollan en los penales de Mendoza. Relevar el estado de situación de cada proyecto comunicacional y diseñar estrategias tendientes a potenciar cada propuesta comunicacional”, fue el objetivo del encuentro, los cuales se lograron.

      Sonia Domínguez, interna de la Unidad 3 de El Borbollón, valoró que la jornada se realizara, ya que cada uno pudo expresar su opinión. “Lo bueno sería hacer más proyectos articulados. Nos escuchamos, y esto nos alimenta el alma”, relató Domínguez. Emanuel, de San Felipe y miembro de la revista Oveja Negra, señaló que muchas veces se sienten discriminados por estar encerrados porque cometieron un error. Moreno explicó que esta actividad sirvió para cruzar materiales y trabajar coordinadamente. Además, pidió el apoyo del sistema penitenciario para seguir con este proyecto. También se dictaron varios talleres de capacitación.

     Entre ellos, el del Observatorio de Medios, donde se trabajó el periodismo y los DDHH, el derecho a decir y la responsabilidad de lo que se dice, lo que realmente dicen las noticias, interpretación de noticias, análisis de medios, intereses e ideas detrás de los medios y las noticias. Por otro lado, gente del Canal 13 Comunitario y del Noticiero Popular comentaron sobre temas como la información y la expresión como derechos, la importancia de la comunicación desde y hacia la comunidad, la autosustentabilidad de los proyectos y el fortalecimiento de la idea de lo colectivo. Por último, los chicos de la radio comunitaria La Mosquitera trabajaron sobre algunos interrogantes, como para qué comunicar, a quiénes, qué decir, por qué y qué objetivos se persigue con lo que se dice.

jueves, 21 de octubre de 2010

Más de 1500 universitarios de todo el país se reunirán en la UNCUYO para reflexionar sobre la Extensión (Habrá un panel dedicado a la Educación en Contextos de Encierro.).


El 10 de noviembre comienza el evento académico que convoca a profesionales, docentes, investigadores y estudiantes extensionistas del cono sur.
Con el objeto de reflexionar sobre las problemáticas sociales, incrementar los esfuerzos para colocar la educación superior al servicio de la resolución de las mismas, se presentarán cerca de 500 ponencias y 200 pósters que muestran experiencias de extensión de todo el país. Cerca de 40 expertos sobre el tema asistirán al mismo. La inscripción es gratuita para estudiantes de la UNCUYO.
Los días 10, 11 y 12 de noviembre se realizará el IV Congreso de Extensión Universitaria y IX Jornadas Nacionales de Extensión Universitaria en la Universidad Nacional de Cuyo.
El Congreso Nacional de Extensión Universitaria es un evento académico bianual que, en esta ocasión, es organizado por la Secretaría de Extensión de la UNCUYO en conjunto con la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación. Además, es auspiciado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Asociación de Universidades Surandinas (AUSA) y la Red Nacional de Extensión Universitaria (REXUNI). Nos enorgullece ser anfitriones de este congreso que convoca a profesionales, docentes, investigadores y estudiantes del cono sur.
El IV Congreso Nacional y las IX Jornadas Nacionales de Extensión Universitaria abordará temáticas como: arte, género, políticas públicas, movimientos sociales, prácticas sociales educativas, educación en contexto de encierro, medios de comunicación y derechos humanos, que serán tratadas en Conferencias, Paneles, Foros y Mesas de trabajo, además de las 500 ponencias y 200 pósters que reflejan diferentes experiencias de extensión realizadas en todo el país y parte de América Latina.
 Asimismo, se contará con la presencia de expositores de Brasil, Paraguay y Uruguay y numerosos invitados especiales. Entre ellos, se destacan las máximas autoridades de diversas Universidades Nacionales, el Secretario de Políticas Universitarias, el Ministro de Educación de la Nación, el Director de Arte de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Presidente del Consejo Interuniversitario Nacional y representantes de los movimientos sociales y los organismos de derechos humanos.
Además, a lo largo de las 3 noches del Congreso se llevarán a cabo diversas actividades culturales. El miércoles 10, el Elenco Estable de Teatro de la UNCuyo brindará una función de la obra Esclavo de mi libertad; el jueves 11, se llevará a cabo una noche de música popular de la que participarán grupos mendocinos y; por último, el viernes 12, a modo de cierre, la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo brindará un Concierto con la participación de Teimouraz Kebadze (viola) y Tamazi Aivazishvili (violín), bajo la dirección del Mtro. Guillermo Scarabino.

martes, 24 de agosto de 2010

La cárcel y el control social. Un desarmadero identitario.

Fuente: Revista "Encrucijadas n° 43".

Con numerosas referencias culturales e históricas, el autor analiza el proceso carcelario como un verdadero desarmadero de la identidad, donde el individuo es despojado de todos los roles adquiridos a lo largo del ciclo vital, hasta que no queda ninguno. Esto genera un trastorno mayor que la anulación del paso del tiempo calendario: ¿qué hacer al terminar la condena y salir del encierro?


Jorge Franco
Psicólogo, UBA. Profesor Adjunto de Teoría y Técnica de Grupos, Facultad de Psicología, UBA.


La cárcel es equivalente a un viaje, que puede ser terrestre, aéreo o subterráneo. La estadía, un fracaso o bien, un éxito, un logro. A veces representa una oportunidad que debe ser aprovechada, pero generalmente es una pérdida de tiempo. Está asociada con la vergüenza (social) o bien puede ser exhibida como mérito, un sacrificio, un aporte a la comunidad. Puede finalizar en una nueva vida o en la muerte.

La pena de muerte es evitada casi siempre, pero a veces se la representa como una solución (Milagros, La canción del verdugo, A sangre fría). En los últimos tiempos, el cine la ha convertido en una circunstancia idealizada, heroica. Una lucha contra la injusticia, una rebelión contra la tortura y la dictadura, un ejercicio de suprema inteligencia y astucia. Una exhibición de sadismo y perversión. El desarrollo de una ideología social: el panóptico (Bentham, Foucault). La literatura y la historia están organizadas alrededor de la cárcel: Sócrates, preso, y la cicuta evita la fuga. Espartaco lucha contra los romanos y organiza la rebelión, evitando un final de circo. El Hombre de la Máscara de Hierro, el reino de Francia y la gran nouvelle, aún vigente Los tres mosqueteros, sobre el honor y la dignidad, hoy de moda. En nuestra época, la Modernidad se inaugura con el affaire Dreyfuss, la Isla del Diablo (Guyana francesa) y Emilio Zola, con su “Yo Acuso”.

La Lubianka de Lenin, el Gulag de Stalin contado por Solzhenitsyn, Mussolini metiendo preso a Gramsci y sus Cuadernos de la cárcel que renuevan el marxismo y le dan aire hasta el fin de siglo. Los “campos” de Hitler y sus ghettos. Esta innovación da lugar a la extensión de la “idea”: Sudáfrica, Sowetto, Rodhesia (Inglaterra), Argelia (Francia), y una curiosa excepción: Ceuta y Melilla (España y Marruecos), donde los nativos aclaman al rey Juan Carlos cuando los visita. “Detenidos” de lujo.

Algunas cárceles institucionales han ganado fama en nuestros tiempos: Alcatraz (Sean Connery, La Roca), Attica (un ejemplo de control capitalista extremo que culmina en la más grande matanza en este tipo de institución), Papillón (la huida de un personaje real de una cárcel francesa, la misma donde estuvo Dreyfuss), La fuga, el escape de una prisión de Texas de Steve Mc Queen, a la que estaba condenado pero a la que nunca entra, que termina aplaudida por el público cuando cruza la frontera con México, junto con la plata y la chica de sus sueños (Ali Mac Graw). Z, de Costa Gravas, donde un tribuno pacifista es detenido, juzgado y asesinado en la dictadura griega. San Quintín, en Estados Unidos, y su pabellón de la muerte, iguales todos donde Susan Hayward protagoniza a la primera mujer condenada ejecutada con pastillas de cianuro. En fin, el prisionero más moderno de la Tierra, Galileo, el científico que da el giro al planeta con un telescopio, la Inquisición y la Iglesia pidiendo disculpas quinientos años después. Justos y pecadores: todos a la cárcel. ¿Por qué? Disonancias cognitivas.

Controlar las disonancias cognitivas
Es imposible evitar sentir rechazo, sensaciones de repulsa al percibir opiniones contrapuestas de nuestras creencias. El trabajo de Leon Festinger de 1952 da cuenta de este fenómeno psicológico universal, no pasible de ser controlado. En la actualidad se llevan a cabo campañas para generar “consonancias cognitivas”. Los matrimonios se disuelven por disonancias cognitivas. La cárcel es un intento de controlar las mismas en el nivel social. Esto incluye transgresiones definitivamente perversas a cargo de todo tipo de criminales, incluyendo los máximos y hoy famosos “asesinos seriales” que comienza con el primero de ellos, “Jack el Destripador” (Londres, 1880), aún hoy no identificado consistentemente.

En suma, la cárcel, el encierro es una innovación para atenuar, controlar, eliminar las disonancias cognitivas, o emocionales o socialmente peligrosas. ¿En qué consiste? En aislar y controlar el primer axioma de comunicación humana: es imposible no comunicarse. Y es cierto. Todos debemos comunicarnos, pues si no el marasmo nos mata (Bowlby, los cuidados maternos y la salud mental, las guarderías de Ana Freud, las emociones básicas de Melanie Klein, paranoia y depresión). Y al quedar incomunicados, detenidos, encarcelados, la reacción es de marasmo. Ansiedad, depresión, anorexia, ira, astenia, abulia, abandono y final…

Remedio: Deporte, deporte, religión, comida (mala) visitas (a veces) y sexo en formas muy particulares y no institucionalizadas. ¿La cárcel es un lugar romántico? Y sí, a veces, pero algunos personajes… pocos, hay correspondencia en tal sentido que lo prueba, procesos de enamoramiento entre detenido y cuidador/a. El mejor e inolvidable ejemplo de amor y supervivencia es Pasqualino, sette belleze (Gian Carlo Gianini, Italia fascista y los nazis invadiendo y deteniendo disidentes). El final de amor: Pasqualino se encuentra con su novia napolitana y se casa “para tener muchos hijos” que no sean como “ellos” (los invasores).

El momento de máxima contradicción en la detención es que el “cuidador” no produce tranquilidad, rélax, sino que aumenta el estrés. O sea, que el proceso de adaptación está fracturado por el propio sistema. Solución: encontrar “otro” cuidador.

Puede ser interno (otro recluso) o exterior (familiar, amigo en el afuera). Puede ser real (es conveniente), imaginario (bordea la psicosis). Un máximo ejemplo es el caso de los asesinos que Truman Capote va a visitar hasta el día de la ejecución a la que asiste. Surge un documento literario único en la historia, A sangre fría, donde La canción del verdugo de Mailer se aproxima y complementa.

Despojamiento de roles
El proceso de cuidado va acompañado de un segundo mecanismo: la teoría del rol explica cómo el sujeto es despojado de lo más importante: esto, sus asunciones de rol, siendo el primero siempre el de hijo, adscripto, más todos los roles adquiridos a lo largo del ciclo vital, que pueden ser quizás a veces más de veinte en personas de excepción, pero que en general no pasan de seis o siete. Bueno, no queda ninguno. Esto genera un trastorno mayor que la anulación del paso del tiempo calendario que es reemplazado por el tiempo carcelario: el plazo de la condena. Este siempre tiene un final, pero el despojamiento de los roles no tiene arreglo y va a generar el mayor problema nunca resuelto después de finalizar la detención y pocas veces presentado en toda su magnitud: ¿qué hacer al terminar la condena y salir del encierro? En realidad no tiene solución. Es imposible retomar el hilo conductor (Kant, citado por Baudrillard) de la propia vida. Esto produce pánico. La clave no está en que el detenido aprende “cosas malas” en la cárcel, sino que en la cárcel los “cuidadores” le proporcionan (inadvertidamente) una “solución” a la vuelta a la vida “real”. ¿Por qué nadie se ocupa? Pues porque tal problema va a acontecer cuando ya el sujeto no esté detenido. Esta cuestión fue tempranamente advertida por un novelista ya no leído: Jakob Wasserman, quien una novela de una famosa trilogía que publica en 1925 (la segunda de las tres) llamada Etzel Andergast (nombre del protagonista) planea huir días antes de salir en libertad para luego y finalmente suicidarse porque no puede readaptarse al mundo. O sea, la reinserción debe no ser sólo social, sino primeramente en un haz de roles (Gross, 1961) que se adecuen a la nueva situación que va a encontrar afuera.

Esto es, un programa de seguimiento (follow up) sistémico que atienda a todos los detalles, que transite durante su readaptación que tiene que ser llevada a cabo no en lugares artificiales (trabajos para presos) sino en situaciones reales, donde la situación sea transparente y conocida por los actores donde se vaya a desempeñar. Y si no es así, es mejor quedarse donde está o volver lo más rápido posible.

Un antecedente de estas conclusiones ya lo hizo Gofman en Aislados. En suma, el encierro –detención–, la cárcel, panóptico que semeja castigo, corrección, vergüenza, culpa, en realidad se presenta como un mecanismo semejante a un “desarmadero identitario” pero sin control, motivo ni finalidad específica en su aplicación para el individuo.

El resultado es una combinatoria absolutamente impredecible para el proceso judicial, la institución, la sociedad y los supuestos, para el actor mismo.

Se cuenta con recursos neuro-cognitivos-emocionales de alta potencia de cambio para dirigir el proceso de reestructuración de roles durante el proceso de detención que produciría resultados superiores a los obtenidos hasta el momento. Es un procedimiento fenológico, no una declaratoria tautológica sobre derechos humanos.

sábado, 31 de julio de 2010

Diplomatura: Educación formal y no formal en contextos de privación de la libertad


 Universidad Del Este


(Universidad del Este, autorizada provisionalmente por Decreto Nº1.557/08 del Poder Ejecutivo Nacional, conforme a lo establecido en el artículo 64 inciso c) de la ley Nº24.521. Títulos de validez nacional. Sede Académica: Calle 2 Nº 684 • Tel: (54 221) 483-3777 - Rectorado: Palacio Gibert, Diag. 80 Nº 723 • Tel: (54 221) 422-4636)

Diplomatura: Educación formal y no formal en contextos de privación de la libertad

 

Destinada a: Docentes de todos los niveles del Sistema educativo, Profesores universitarios, Profesionales, Agentes socioeducativos en contextos de privación de la libertad, alumnos del último año de carreras universitarias o terciarias.

Está orientada a la formación de recursos humanos que puedan desenvolverse con idoneidad al momento de implementar cualquier acción educativa (Formal y no Formal) en el contexto de las instituciones en las que se lleva a cabo la aplicación de una medida judicial privativa de la libertad (Institutos de Menores, Cárceles, Alcaidías). El educador en contextos de encierro debe considerar que el destinatario de su práctica es un sujeto de Derechos, y por lo tanto, su tarea debe partir del concepto de Educación en Derechos Humanos.

Objetivos de la propuesta curricular
General: 
Promover la formación de recursos humanos que se constituyan como docentes idóneos a la hora de impartir clases en contextos de privación de la libertad, apelando a una tarea profesional que se sustente en la consolidación de una formación teórica y práctica que tenga como eje central la reflexión sobre el fin, el medio y la población destinataria del acto educativo.

Organización de la oferta educativa
La Diplomatura en Educación Formal y no Formal en contextos de privación de la libertad, se desarrollará a lo largo de un año (dos cuatrimestres) organizado en cinco (5) módulos de contenidos.
La presente oferta académica se desarrollará con modalidad semipresencial.

Organización curricular: Módulos de contenidos


Módulo I: “Los Derechos Humanos como garantía de la educación en contextos de encierro” 

Módulo II: “Historia y fundamentos de la pena privativa de la libertad” 

Módulo III: “Enfoque antropológico de la acción socioeducativa en contextos de encierro” 


Módulo IV: “Enfoque Psicológico de la acción socioeducativa en contextos de encierro” 

Módulo V: “Pedagogía e investigación acción: hacia la construcción de una propuesta pedagógica de la educación en contextos de encierro” 

- Consultas en Área de Admisión de lunes a viernes de 9 a 20 horas, sábados de 8 a 14 horas.
Teléfonos (0221) 483-3777 / 424-9026 o por e-mail desde esta página.

martes, 29 de junio de 2010

Dos proyectos fomentan la educación en las cárceles

31/05/2010

Fuente:

Los legisladores Adriana Puiggrós (FPV) y Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires) impulsan las iniciativas

Haciendo hincapié en la importancia de la educación de las personas privadas de su libertad, dos proyectos ingresados en la Cámara de Diputados prevén la creación de un régimen para el estímulo educativo de los internos alojados en penitenciarias federales o provinciales. Ambos tienen como objetivo que los penados que certifiquen estudios accedan con mayor facilidad a los beneficios contemplados en el Código Penal (CP).

20 meses
De tal manera, en las propuestas se determina que el juez interviniente podrá otorgar un máximo de 20 meses de anticipación en el otorgamiento de los institutos conforme los logros obtenidos por los solicitantes; ello así, siempre y cuando certifiquen acabadamente haber cursado los estudios que invocan.

Así, las propuestas incluyen a personas condenadas o procesadas con sentencia condenatoria en primera instancia (no firme) y determinan que la condena por delito doloso cometido en el curso de la ejecución sucesiva a la concesión de los institutos comportará su revocación.

Además, en los textos se determina que la incorporación de los beneficios será de la siguiente manera: un mes por ciclo lectivo anual completo aprobado; dos meses por oficio aprendido, por culminación de estudios primarios y por culminación de estudios secundarios; tres meses por culminación de estudios de nivel terciario y cuatro meses por culminación de estudios universitarios o de posgrado.

Los proyectos se confeccionaron luego de una presentación que efectuó en el año 2008 el ex diputado Emilio García Méndez.

La idea se analizó durante 2009 y contó con la aprobación de la totalidad de los integrantes de la Comisión de Legislación Penal del la Cámara.

Al perder estado parlamentario, el proyecto ingresó nuevamente gracias al impulso de los diputados Adriana Puiggrós (FPV) y Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires).

El cambio introducido por la legisladora Puiggrós es la referencia de su articulado a la Ley de Educación Nacional (número 26206), normativa que no había sido considerada en la primera versión.

miércoles, 16 de junio de 2010

La Universidad tras las Rejas: una mirada sobre el Programa Universidad en la Cárcel*


Magdalena Brocca*

Al establecer la misión de la Universidad Nacional de Córdoba, los Estatutos definen un tipo de universidad de características particulares como es una universidad pública. Quizá el hablar de "la educación plena de la persona humana", de "el elevado y libre desarrollo de la cultura y la efectiva integración del hombre en su comunidad, dentro de un régimen de autonomía y de convivencia democrática entre profesores, estudiantes y graduados" o de "la difusión del saber superior entre todas las capas de la población", puede sonar como declaraciones de principios alejados de la práctica universitaria concreta.
Este ensayo parte de la convicción de que la Universidad Pública es un espacio que se abre y se construye con el trabajo y el compromiso de todos los que formamos parte de ella. Esta construcción necesita de la participación activa de todos los actores involucrados y se plantea, inicialmente, como un desafío. El desafío planteado es, precisamente, que estas ideas alcancen su realización plena en nuestra práctica cotidiana y no queden en un nivel de meras declaraciones.
Quisiera plantear aquí algunas reflexiones acerca de lo que ha significado la implementación del Programa Universitario en la Cárcel por parte de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Este programa ha supuesto la creación de un espacio nuevo que surge en el entrecruzamiento de estas dos instituciones. Este nuevo espacio se abre como ámbito de intervención concreta, pero también como objeto de estudio. Un objeto que se va construyendo día a día en el trabajo de todos los actores involucrados y comprometidos con su desarrollo (docentes, estudiantes, personal del Servicio Penitenciario). Para comenzar quisiera plantear algunas cuestiones con relación a una de las dos instituciones que conforman este espacio: La cárcel, sus finalidades y usos concretos.

La cárcel y sus fines

A lo largo de la historia han habido diferentes intentos de legitimar la acción punitiva estatal: la expiación, la retribución, la prevención (tanto general como especial), entre otras. Sin embargo, ninguna de estas concepciones logró dar cuenta de porqué el Estado se reservaba para sí la capacidad de juzgar y castigar ciertas conductas y personas.
En el marco de la consolidación del estado liberal, el derecho penal y su sistema punitivo, fundamentalmente la cárcel, fueron defendidos como un baluarte democrático del orden social interior. Frente a un sistema social sin garantías jurídicas y a un orden político tiránico, el sistema penal moderno suponía un cambio cualitativo ya que pretendía adecuar de manera racional los castigos a la gravedad de los delitos, medidos por las leyes emanadas de la voluntad general.
Para el pensamiento marxista, por el contrario, la cárcel representa uno de los instrumentos que utiliza la burguesía para asegurar su dominación a través de la fuerza y la violencia. La cárcel lejos de mostrar la igualdad de todos los hombres ante la ley, contribuye a la división de la sociedad y refuerza la ficción de que las leyes coinciden con la justicia. En esta perspectiva, el libro de George Rusche y Otto Kirschheimer, Pena y Estructura Social, rompe con las teorías que sostienen que la penalidad es, ante todo, una manera de reprimir los delitos y que la consideran exclusivamente desde un punto de vista jurídico. Estos autores –representantes de la Escuela de Frankfurt- sostienen que la cárcel, lejos de ser un instrumento de la justicia, está al servicio de un sistema social caracterizado, desde el punto de vista productivo, por las relaciones de explotación y, desde el punto de vista político, por el despliegue de diversas formas de dominación.
A partir de los años sesenta –con trabajos como los de Goffman, Foucault, o, más recientemente, Wacquant- diversas investigaciones han contribuido a demostrar que la cárcel no sirve para lo que las teorías demoliberales de la penalidad dicen que sirve, y a develar los efectos que tiene sobre los sujetos y sobre las relaciones sociales de dominación.

La cárcel es una construcción social

La discusión acerca de la cárcel adquiere cada vez mas intensidad entre los juristas y los sociólogos. En el marco de la crisis a nivel mundial del Estado de Bienestar se ha puesto en el centro del debate un tema que las teorías críticas de la penalidad han señalado hace años y que hoy resulta innegable: la selectividad del sistema penitenciario. Como expresa Fernando Alvarez Uría, "las sociologías críticas del sistema penitenciario han contribuido a mostrar que, lejos de estar al servicio de la justicia, esos recintos cerrados, al igual que las mazmorras del Antiguo Régimen, no sirven en realidad para combatir el delito sino para castigar la pobreza."
Pero no basta con imputar al sistema penal de selectivo y discrecional –aunque, sin duda, hay que repetirlo y denunciar este hecho- resulta indispensable hoy avanzar en el sentido de desentrañar y hacer visible en el debate público el ejercicio del poder que, a través del sistema judicial, sostiene o, mejor dicho, aporta al sostenimiento de determinadas expresiones del orden social dominante y no de otras.
La existencia y el sentido de la cárcel suele naturalizarse y así se llega a pensar que ha existido siempre y esto, me parece necesario resaltarlo, no es así. La cárcel tiene su origen hace sólo 200 años en el marco de determinados procesos socio-históricos y como parte de un proyecto más amplio que la comprende: el ascenso de la burguesía y el surgimiento del capitalismo. Para la consolidación del orden capitalista la gestión del conflicto social, producido a partir del quiebre del sistema feudal y el advenimiento de la revolución industrial, se presentaba como una necesidad política para la burguesía.
Es en este marco que creo que la cárcel debe ser considerada como una construcción social, es decir, como el producto de diversas estrategias que desde lo político y desde lo social han concebido al poder punitivo del Estado como una de las formas de control de unos sobre otros: "Sus diferentes expresiones en su desarrollo histórico responden, sin duda, a las formas de articulación entre lo político, lo social, lo económico y lo cultural"
En la década de los `80, se dieron importantes cambios en el seno del sistema capitalista mundial: las políticas sociales cedieron a favor de los ajustes, los espacios públicos y los servicios comenzaron un proceso de privatización, la sociedad dual se profundizó con la concentración de la riqueza y la expansión de la miseria. Los sin techo, el hambre y el desempleo aparecen como los nuevos rostros de la marginalidad. El problema parece haberse desplazado desde la gestión de la pobreza hacia cómo convivir con la exclusión. En este escenario parece difícil vislumbrar un horizonte desde el cual se diseñen políticas de integración social, en lugar de esto pueden observarse estrategias de gobernabilidad para contener y segregar a aquellos que sobran; "Más aún, un Estado que ha renunciado a lo social, que su retiro se ha dado especialmente en el campo de la promoción de derechos aumentando de esta manera el campo de las necesidades, en los últimos diez años ha asumido un protagonismo "sospechoso" en el campo de la seguridad."
Como señala Loïc Wacquant,


"un Estado keynesiano vector de solidaridad, cuya misión era contrarrestar los ciclos y los perjuicios del mercado, asegurar el "bienestar" colectivo y reducir las desigualdades, es sucedido por un Estado darwinista, que eleva la competencia al carácter de fetiche y celebra la responsabilidad individual, cuya contrapartida es la irresponsabilidad colectiva, y que se repliega a sus funciones residuales de mantenimiento del orden.
"Así, pues, la utilidad del aparato penal en la era poskeynesiana del empleo inseguro es triple: sirve para disciplinar a los sectores de la clase obrera reacios al nuevo trabajo asalariado precario en los servicios; neutraliza y excluye a sus elementos más disociadores o a los que se consideran superfluos con respecto a las mutaciones de la oferta de empleos, y reafirma la autoridad del Estado en el dominio restringido que en lo sucesivo le corresponde."

Las promesas de la cárcel

El discurso social se materializa en las instituciones, que se definen por sus fines: promesas de satisfacción de determinadas necesidades de una sociedad. La cárcel, como institución social, se construye a sí misma sobre un discurso de resocialización, reeducación y readaptación de las poblaciones calificadas como peligrosas.
El discurso criminológico lleva dos siglos repitiendo las intenciones humanistas de resocialización y regeneración del preso que tiene la pena de privación de la libertad y comprobando, con cada experiencia, su fracaso: lejos de mejorar, los delincuentes reinciden.
Eugenio Zaffaroni señala cuatro características estructurales de los sistemas penales que son: su selectividad conforme a estereotipo, su violencia, su corrupción y su efecto reproductor de violencia. Estas características estructurales harían imposible la realización de las aspiraciones humanistas de la cárcel; es por esta razón que el autor califica a lo que él denomina "las ideologías re" como absurdos a la luz de lo sucedido en los dos siglos de aplicación de estas ideologías en los sistemas penitenciarios de occidente. Constituyen absurdos porque


"Si la institucionalización total genera condicionamientos negativos que deterioran a las personas institucionalizadas y además, por mucho que mejoremos las instituciones, jamás podremos suprimir totalmente estos condicionamientos y sus efectos deteriorantes, la institucionalización jamás podrá tener un efecto resocializador", dice Zaffaroni.

¿Qué significa estar preso?

La problemática de la población en condición de privación de la libertad es un campo de estudio al que no siempre se le presta suficiente atención y que presenta ciertas particularidades que colaboran para convertirlo en un objeto complejo para su abordaje teórico.
En primer lugar tenemos la particularidad de que las personas que se encuentran en esa condición lo están por haber realizado un acto que la ley califica como "delito". Este hecho nos pone frente a la realidad de que la cuestión del delito tiene un trasfondo político muy fuerte y que merecería un estudio histórico-político por sí mismo ya que "En los orígenes de la racionalidad penal moderna la relación punitiva se ha construido en base a un a priori político: el contrato social; de allí que los delitos y las penas, en tanto elementos centrales de la misma, no fueran asumidos como naturales, sino como artificios en tanto productos de una convención. La ley penal, producto del pacto social, define lo que es delito y todas aquellas conductas que no son calificadas de tales resultan permitidas –de allí el principio de legalidad como articulador del derecho penal liberal. La ley penal varía en el tiempo y en el espacio y con ello la consideración de lo que el delito es."
A esto se suma que el tema del delito es tratado muchas veces como una categoría moral, sin considerar su artificialidad jurídica y política. Si bien no me centraré en el análisis de lo que significa hoy en la Argentina "delito", ni de los a prioris políticos en que se basa esta definición, sí me interesa explicitar esta artificialidad para desmontar la naturalización que se produce en el discurso social sobre el delito como categoría moral –y no siempre jurídica- y la estigmatización del delincuente como tal. Como señala Raúl Salinas, "Es central asumir que el principal problema que tiene una persona que ve restringida su libertad ambulatoria es que está presa; no se trata de un enfermo ni de un pecador."
Alcira Daroqui, afirma, y coincido con ella, que la cárcel "Se funda en la privación de la libertad y se construye sobre tres pilares fundamentales, el aislamiento como desterritorialización y reterritorialización en un nuevo espacio, el espacio panóptico, y en un tiempo que será instrumento de modulación de la pena." A través de estos elementos se construye toda una maquinaria penitenciaria, que tiene por finalidad la vigilancia y el castigo, esto es "hacer funcionar dispositivos disciplinarios con el propósito de construir sujetos dóciles, o aún más, transformar al "sujeto delincuente" en "objeto de intervención penitenciaria".

Educación ¿Adaptación o Resistencia?

En este trabajo me referiré a la experiencia del Programa Universidad en la Cárcel de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Para ello tomaré en cuenta, entre otras cosas, los relatos de los propios alumnos internos en el Establecimiento Penitenciario Nº 2 (Varones, adultos, condenados) acerca de su experiencia universitaria, recogidos en encuentros de trabajo y discusión en el año 2003.
Para enmarcar estas reflexiones quisiera comenzar con algunas consideraciones acerca de la finalidad que se persigue en la ejecución penal y sobre el lugar de la educación en el marco del tratamiento penitenciario.
En primer lugar debemos apuntar que por mandato constitucional, a partir de la incorporación del pacto de San José de Costa Rica en nuestra Constitución, el fin de la ejecución de la pena privativa de la libertad es la reforma y la readaptación de los condenados. Este mandato es recogido por la ley Nacional 24660 y por las leyes provinciales 8812 y 8878 y sus decretos reglamentarios que regulan la materia de ejecución de la pena.
No es mi intención aquí analizar la normativa vigente, simplemente me interesa señalar que esta finalidad de reinserción social, según las leyes mencionadas, se realiza a través de un tratamiento individualizado y técnico que busca conseguir que el interno adquiera comprensión y respeto por la ley.
Es decir que el fin último de la pena privativa de la libertad es la reintegración social del condenado. Es claro que la idea misma de reintegración, reinserción, resocialización, reeducación, readaptación es por sí bastante discutible. De hecho ha sido y es hoy fuertemente criticada tanto desde la izquierda como desde la derecha, pero no es este el tema del presente trabajo.
En todo caso podemos preguntarnos qué significa hoy resocializar teniendo en cuenta las terribles condiciones en que se encuentran nuestras cárceles. En este punto coincido plenamente con Salinas cuando afirma que "Reintegración es contar con políticas activas que tiendan a morigerar el problema central de los reclusos: la restricción de la libertad; es mitigar los efectos negativos y des-socializadores que genera el encierro. El eje aquí no pasa por resocializar a través de la cárcel sino en procurar que la persona pueda reintegrarse al medio libre en una mejor condición, aún pese a la cárcel. Se trata de colaborar con la persona en la construcción de una ciudadanía para la democracia."
Para el tratamiento penitenciario, el trabajo y la educación no son reconocidos, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, como derechos de los reclusos, sino que son instrumentos de moralización y normalización y, sobre todo, campos donde someter la conducta del penado a observación a los fines de evaluar los niveles de adaptación o resistencia a los cánones establecidos institucionalmente.
La educación en la cárcel tiene un mandato explícito que cumplir expresado en el Art. 134 de la Ley 24.660 que dice así: "La enseñanza será preponderantemente formativa, procurando que el interno comprenda sus deberes y las normas que regulan la convivencia en sociedad."
Es en este punto donde cobra importancia la pregunta por la educación en las cárceles y, en particular, la educación universitaria. ¿Por qué hago esta diferenciación entre la educación en general y la educación universitaria en particular? Porque creo que hay una diferencia muy grande en el contexto de la cárcel. La educación básica está incorporada al régimen y al tratamiento penitenciario, y es impartida en gran medida por maestros que dependen del Servicio Penitenciario Provincial, asimilados a la estructura jerárquica de la institución; que realizan informes individualizados de cada interno y que participan activamente del consejo criminológico que decide la progresividad en el régimen penitenciario. La educación universitaria, en cambio, es impartida por docentes universitarios que responden a otra lógica institucional, lo que permite establecer una relación diferente.

El Programa Universidad en la Cárcel

Llegamos así al tema que quería plantear: el de la educación universitaria en la cárcel. En Córdoba el Programa Universidad en la Cárcel (PUC) de la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) está establecido en base a un convenio de cooperación entre el Ministerio de Justicia de la Provincia y la FFyH que fue firmado a finales del año 1999.
Es importante señalar que la firma de un convenio y la puesta en marcha del programa no nos da ninguna garantía de continuidad, ya que este espacio universitario en la cárcel fue y es un espacio en construcción permanente. Y esta idea de construcción permanente es la que siempre tendrá que regir el desarrollo de la experiencia ya que nos permite asumir las particularidades de cada una de las instituciones y atender a los actores involucrados en tanto sujetos de acción, que se relacionan permanentemente en una relación de fuerzas que, por sus características, produce resistencias, concesiones e imposiciones.
El principio rector de este programa es el reconocimiento de que aprender y expresarse, son derechos universales e inalienables y de que la Universidad pública está obligada a garantizar la posibilidad de su ejercicio. Así la Universidad ingresa a la cárcel reconociendo sujetos portadores de estos derechos.
Esto, que a simple vista parece ser una cosa obvia, es lo que ha generado una ruptura muy grande en la cotidianeidad penitenciaria. Según lo indican los propios estudiantes, la ruptura del PUC con el sistema ha sido la igualdad, esta igualdad que se expresa en el ejercicio de un derecho que permite reconocerse nuevamente como sujeto y como ciudadano.
Creo que a esta altura ya resulta evidente la contradicción entre el objetivo principal de nuestro programa, que es garantizar a presos y presas el ejercicio del derecho a estudiar, construyendo un espacio de libertad al interior de la cárcel, guiado por los principios básicos de la universidad pública que tiene entre sus pilares fundamentales la participación democrática, el respeto al disenso, la igualdad de oportunidades y la libertad de expresión; y el objetivo explícito de la política penitenciaria en cuanto considera a la educación como instrumento de corrección y moralización.
Quisiera destacar que esta experiencia educativa va mucho más allá de la propuesta académica ya que permite resignificar el tiempo y el espacio carcelario y, al mismo tiempo, producir una ruptura en la estrategia de aislamiento; los tres pilares básicos de la tecnología penitenciaria.
Si bien el Programa Universitario en la Cárcel en Córdoba tiene pocos años de existencia, creo que ya es posible observar sus efectos concretos aunque limitados aún. En esto quisiera tomar las palabras de una docente del programa UBA XXII que señala que "El ingreso de la universidad a la cárcel ha sido y deberá seguir siendo una alternativa para garantizar el pleno ejercicio del derecho al estudio, instalando prácticas y discursos que recuperen en el acceso al conocimiento, al debate, al intercambio y a la formación académica como verdaderas herramientas posibilitadoras para la construcción del pensamiento crítico."
Pero esta no es la única ruptura con la lógica penitenciaria del encierro que posibilita la experiencia del trabajo universitario en la cárcel. También significa la irrupción del afuera en el interior de los muros de la prisión. Y esto no es algo menor. Creo que una de las causas para que la cárcel funcione hoy con su lógica de aislamiento y sus efectos des-socializadores es, precisamente, la ausencia de este afuera en el interior. En el caso de nuestros estudiantes ese es uno de los reclamos mas fuertes: que la sociedad conozca y se haga cargo de la realidad que se vive en el interior de la cárcel.
Por supuesto que queda mucho por hacer. Es necesario definir el sentido político del ingreso de la Universidad en la cárcel en cuanto supone un avance sistemático en la producción de una grieta en los muros de la prisión que se sostiene en el reconocimiento de los presos y presas como sujetos de derecho, y en el reconocimiento efectivo de que entre sus derechos fundamentales se encuentran los de la asistencia de su salud, a trabajar, a vincularse con sus afectos y a estudiar.
En conclusión existen dos maneras de pensar la educación en las cárceles. Una es pensarla como un instrumento de producción de sujetos dóciles, adaptados y adecuados para insertarse en el sistema. Esta visión supone la consideración de los presos y presas como objetos de intervención y de la educación como un instrumento terapéutico dentro de la tecnología penitenciaria.
La otra manera es pensar la educación como un derecho. Esta visión supone la consideración de los presos y presas como sujetos de derecho, activos y autónomos. Además supone la convicción de que la educación puede facilitar la construcción de un espacio de resistencia a los efectos del encierro. También supone quebrar el círculo de marginación- exclusión de los sujetos que caen en las redes del sistema penal.
A modo de conclusión

Quisiera puntualizar algunas cuestiones antes de terminar:
    1. La cárcel es un hecho de la realidad. Sin lugar a dudas debe ser modificado, sin embargo, en las condiciones en que existe hoy, reclama acciones urgentes que, sin caer en el asistencialismo, ofrezcan alternativas dentro de semejante maquinaria de aislamiento.
    2. La cárcel es un hecho de poder, autoritario por definición, y como tal no necesita de demasiados consensos para legitimarse. Las acciones que permitan modificar las condiciones de vida de quienes están enjaulados y contribuyan a deslegitimar los abusos que se cometen día a día, merecen ser llevadas adelante.
    3. Hasta tanto seamos capaces de pensar en una alternativa a esta maquina picadora de carne, es imprescindible que inundemos las cárceles con actividades y personas del exterior que permitan ensanchar las grietas en los muros y, así, posibilitar la resistencia a sus efectos sobre los sujetos.
    4. Dado que hoy es imposible pensar en derribar los muros de la prisión, es conveniente que construyamos puentes de ida y vuelta que comuniquen el interior con el exterior y que permitan la toma de conciencia de la realidad inhumana y, muchas veces humillante, que día a día viven los sujetos atrapados en sus redes.
El ingreso de la Universidad en la cárcel constituye una apuesta en este sentido y por esto, creo yo, debe ser asumida como una tarea primordial por la universidad y debe ser profundizada. Como señala Raúl Salinas, refiriéndose al programa UBA XXII, "Sembrar la experiencia universitaria en la cárcel es sobre todo quebrar el círculo de marginalidad y desigualdad, que muchas veces involucra a las personas privadas de la libertad y genera espacios de emancipación."
Quisiera concluir con las palabras de dos alumnos universitarios alojados en la Penitenciaría de la ciudad de Córdoba y, de esta forma expresar un reconocimiento especial a los estudiantes y docentes del PUC, y a todos aquellos que día a día con su trabajo dotan de sentido a este espacio y son los que concretamente están generando esta fisura en los muros de la prisión.
El primero que quiero citar es Juan, quien se refiere a lo que puede significar la educación en general adentro de la cárcel:
"La educación es un cambio. Si vos analizás el nivel delictivo acá adentro, es pobre. La cárcel es la sucursal de las villas. Entonces, ¿quién es la persona que vive en la villa? La persona que está en la villa es un tipo que no tuvo oportunidades –es el grueso de la cárcel- un chico que no tuvo oportunidades, (...) esa es la realidad de la cárcel. Entonces, vos a ese tipo dale educación y le estás dando herramientas."
El segundo es Alberto, quien hace referencia a la educación Universitaria en particular y a lo que significa ser un estudiante universitario:
"El ingreso a la Universidad no es que te dignifica, si no que te hace revivir la dignidad de una manera diferente... Es como que te hace recordar que vos no dejaste de ser persona, que sólo te equivocaste... y que te vuelve a retribuir esos derechos sociales que el sistema no te los permite... cómo explicar..., ejercer."

BIBLIOGRAFÍA

  • ALVAREZ URIA, Fernando (1991). "Sociologías de la Cárcel", en Cuadernos de la Cárcel, p. 82-102, edición especial de No Hay Derecho, Bs. As.




  • DAROQUI, Alcira Victoria (1999) La Cárcel en la Universidad "El Discurso Penitenciario en la Normativa y Practicas Interinstitucionales"




  • DAROQUI, Alcira Victoria (2002) La cárcel del Presente, su "sentido" como práctica de secuestro institucional. Trabajo Presentado a las Jornadas: Violencias, delitos y justicias en perspectiva histórica: Argentina, siglos XIX y XX.




  • LO VUOLO, Ruben et al. La Pobreza... de la Política contra la Pobreza, Niño y Davila Editores.




  • Programa Universitario en la Cárcel. Facultad de Filosofía y Humanidades. Discusiones en el marco del Taller Expectativas y Acuerdos en el Espacio del PUC. Desarrolladas en el Establecimiento Penitenciario Nº 2 con los alumnos presos en esa unidad, durante el año 2003.




  • SALINAS, Raul. El Trabajo y el Estudio como Elementos de Resocialización. Trabajo publicado en el sitio web del INECIP



  • www.inecip.org consultado el 15 de Septiembre de 2003.
  • Sistema nacional de Información Criminal. Informe anual de Estadísticas Policiales 1999.




  • WACQUANT, Loïc (2000) Las Cárceles de la Miseria, Ediciones Manantial, Buenos Aires.




  • ZAFFARONI, Eugenio. (1991) "La Filosofía del Sistema Penitenciario en el Mundo Contemporáneo". En: Cuadernos de la Cárcel, p. 36-62. edición especial de derecho penal y criminología de No Hay Derecho, Buenos Aires.



  • Nueva especialización para los docentes en las cárceles

    Fuente: "La Mirada On Line

    A partir de este año, los docentes que estén interesados en trabajar en institutos de menores o en cárceles, podrán cursan un nuevo postítulo denominado Especialización Docente de Nivel Superior en Educación en Contextos de Encierro.

    Creada por el Ministerio de Educación de la Nación y aprobada con Resolución Nº 58 del Consejo Federal, la nueva oferta formativa tendrá una duración de dos años y se dictará en distintos institutos de formación docente de todo el país.

    El propósito fundamental de la iniciativa responde a la necesidad de ofrecer a los presos mejores condiciones de reinserción social y laboral cuando recuperen la libertad. En este sentido, María Isabel Giacchino de Ribet, coordinadora de la modalidad de Educación en Contextos de Encierro de la cartera educativa nacional, expresó: Tratamos de darle visibilidad a espacios invisibles y a personas ignoradas. Muchas veces esta población tiene muy mala prensa porque solo se muestras aspectos folklóricos y negativos. Tenemos que mirarlos como personas que han trasgredido la ley pero que gozan de derechos, entre ellos la educación”.

    La especialización cuenta con ocho módulos de desarrollo cuatrimestral (la educación en los contextos de encierro, la normativa regulatoria; la escuela y su gestión; el docente y su práctica; sujetos y contextos; educación para el trabajo; arte, cultura y derechos humanos; y educación para la salud) y dos seminarios.

    Para cada módulo, reconocidos especialistas elaboraron un libro destinado a los capacitadores y alumnos docentes con el propósito de darle al plan de estudios homogeneidad a nivel nacional. Entre ellos, participaron Jesús Valverde Molina, doctor el Psicología y Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Gutiérrez, abogado e investigador de la UBA., Rafael Gagliano, investigador de la UBA, Alberto Florio, director de Escuela Cárceles de Florencio Varela, María Eugenia Cabrera, decana de la Universidad de Luján, Beatriz Cuello, integrante del Ministerio de Trabajo de la Nación, Gustavo Varela, capacitador de arte, y Valeria Frejtman y Paloma Herrera, miembros del Ministerio de Educación de la Nación.

    El Ministerio de Educación de la Nación trabaja en la temática desde 2003, año en el que se crea el Programa de Educación en Establecimientos Penitenciarios y de Minoridad. En 2005, se adoptó la nueva denominación: Programa Nacional Educación en Contextos de Encierro. A partir de Ley de Educación Nacional, sancionada en 2006, se incorporó la atención de las personas en contextos de privación de libertad como una modalidad del sistema educativo.

    La oferta educativa de la modalidad incluye alfabetización, nivel inicial, primario y secundario, cursos de formación profesional y educación superior universitaria y no universitaria. Los alumnos son personas alojadas en cárceles y en centros de tratamiento de adicciones, como así también adolescentes de institutos de menores y niños que viven con sus madres presas.

    viernes, 11 de junio de 2010

    Con la presencia de Sileoni, se inauguran hoy las jornadas de escuelas en cárceles.


     Fuente: "Diario Democracia"

    Hoy en aulas de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (UNNOBA) se realizará la VII  Jornada provincial sobre educación en contextos de encierro.
    La actividad es organizada por la Asociación de Docentes de Escuelas en Cárceles (ADEC) y la UNNOBA.
    Asimismo se contará con la presencia del Ministro de Educación de la Nación, profesor Alberto E. Sileoni.

    Actividades que se realizarán


    El programa difundido es el siguiente:

    7.30 a  9: Acreditaciones y recepción (desayuno)
    9: Firma Convenio de Coop. Educat. e/ ADEC y UNNOBA
    9.15: Apertura de la jornada con la asistencia del Ministro de Educación de la Nación, profesor Alberto E. Sileoni.
    Las disertaciones comenzarán a las 9.30 en el aula mayor, planta baja de la UNNOBA.
    Los expositores serán: Lic. Isabel G. de Ribet, coordinadora nacional modalidad educación en contexto de encierro del Ministerio de Educación de la Nación; Dra. Patricia B. Zucchi, docente en contextos de encierro, ex presidenta de la ADEC; Dr. Marcelo Senna, director de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Contables de la UNNOBA.
    De 12.30 a 15, se indicarán los trabajos en comisiones y presentación de dos experiencias pedagógicas por parte de dos escuelas fundadoras de la ADEC.
    De 13.15 a 14.15 se realizará el almuerzo para retomar la actividad de 14.30 a 17.30 con el trabajo en comisiones.
    Por último se efectuará el plenario de conclusiones por comisiones y posterior entrega de certificados de asistencia y despedida a cargo de directivos de ADEC y UNNOBA.
    El arancel estipulado es de diez pesos para socios de ADEC y treinta pesos para no socios de la mencionada entidad.
    El arancel incluye desayuno, almuerzo y merienda.
    Informes e inscripción: (02362) 15521150 y  (02392) - 15629431; e-mail: jornada adec2010@gmail.com               
    Temas que se abordarán

    Durante el desarrollo de la jornada se tratarán en comisiones los siguientes temas:                                 
    Comisión 1: "Las instituciones educativas y sus necesidades".
    Comisión 2: "El docente y el contexto".
    Comisión 3: "Los derechos humanos en contextos".
    Comisión 4: "Promoción de los cuidados de la salud del alumno y del docente en contextos".
    Comisión 5: "Docentes que relatan"  (Relatos de experiencias pedagógicas en Contextos de Encierro)
    Comisión 6: "Relación entre las instituciones educativas y el Servicio Penitenciario".
    Comisión 7: "Instancias curriculares de la educación formal y no formal en contextos de encierro".
    Comisión 8: "Educación para el trabajo dentro de los contextos de encierro".
    Comisión 9: "El ex alumno al salir en libertad".
    La actividad es auspiciada por el Ministerio de Educación de la Nación, Coordinación Nacional Modalidad Educación en Contextos de Encierro; Dirección General de Cultura y Educación, Dirección de Educación Secundaria, Coordinación Provincial Modalidad Educ. Cont. Encierro;  Ministerio de Justicia y Seguridad, Servicio Penitenciario Bonaerense y Municipalidad de Junín.
    Esta jornada fue declarada de interés educativo por la  Coordinación Nacional Modalidad Educación en Contextos de Encierro del Ministerio de Educación de la Nación; Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires y de interés municipal por la Municipalidad de Junín.

    Importancia de la jornada


    Daniel Cano, director de la Escuela de Educación Media Nro. 8, señaló que "la Asociación que nuclea a los docentes que trabajamos en contexto de encierro, cumple el 22 de junio 12 años y se pensó que en forma coincidente con el bicentenario de la Patria se realizaran actividades de este tipo, lo cual fue presentado y aprobado en la UNNOBA, por lo que tendremos la posibilidad de realizar estas séptimas jornadas provinciales de educación en contexto de encierro".

    En declaraciones radiales el docente aclaró que ADEC (Asociación de Docentes de Escuelas en Cárceles) nació como asociación civil sin fines de lucro y lo que se busca es "generar una excelencia educativa en cárceles a favor de nuestros alumnos detenidos".
    Destacó que el ministro Sileoni "nos conoce desde hace mucho tiempo, sabe los pasos que la ADEC ha dado en todo este tiempo y al conocer el convenio con la UNNOBA también quiso adherir porque en cierto modo involucra a la cartera educativa a nivel nacional y viene a dar como un aval a este convenio a nivel provincial pero que se extenderá, seguramente, a otros lugares".

    Convenio con la UNNOBA


    Sostuvo Cano que todo comenzará con la llegada del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, a la UNNOBA y a partir de allí se desarrollarán distintas actividades, entre ellas la firma de un convenio con la Universidad para desarrollar una cátedra libre sobre educación en contexto de encierro, lo que se piensa realizar por medio de videoconferencias enlazando distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires y del país.

    Este acuerdo con la casa de altos estudios también comprenderá una capacitación para las nuevas tecnologías informáticas y programas de nivelación para alumnos detenidos que quieran ingresar a una carrera universitaria.